martes, 1 de junio de 2010

Confesiones de un alebrije


El gobierno del DF convocó a su noche de los alebrijes, desvirtuando una vez más el espíritu provocador y antioficialista de éste personaje, por lo tanto publico nuevamente confesiones de un alebrije.



Cuento de Guacamosca Joe©2010

"He aprendido la ecuación de la droga.La droga no es como el alcohol o la hierba, un medio para incrementar el disfrute de la vida.

La droga no proporciona alegría ni bienestar: es una manera de vivir".
William Burroughs.

Yo vivo aquí y así, a la deriva, al garete, sumergido a veces y a veces a flote, rozando siempre la piel de los sueños, convencido solo de mi mismo, algo tan inseguro que prefiero decir de nosotros mismos. Porque creo que somos muchos.He visto… más bien, en ocasiones he creído ver a otros, no puedo decir como yo pero…creo que por lo menos hay otro, otro que no puedo ver pero que me ve, o sueña que me ve, o me ve cuando sueña, no estoy seguro, pero lo puedo intuir porque me toca o lo toco aunque no pueda verlo y entonces hay en el ambiente un olor dulzón y fermentado, como de engrudo viejo y aposhcaguado pero al mismo tiempo incitante y atractivo, esos días en los que despierto y todo se vuelve un revoltijo de alambres y papel periódico mojado, una locura de música ranchera, gritos y maledicencias y rosarios, de golpes y colores, de santos y de velas, de cuetes y de pulque, esos días en que me toca venir al más acá…y figurarme, como dicen los antiguos, de tomar forma pues, de romper con mi realidad compartida de nagual domesticado, para vestirme de alambre y de cartón con colores que deshojan nopales y tuestan la tierra a fuerza de horno y hacen hervir orina de vaca a la luz de la luna para lograr un amarillo de los que solamente conocemos nosotros y eso a veces…
Pero sucede solo en días de fiesta...
Mientras tanto… viajo, vegeto, floto, me acomodo y me muero de risa con la muerte mi reumática amiga.., mi comadre.
Hace mucho tiempo esto no era así, años atrás nosotros, los del sueño, los de la cruda perpetua, los del delirio encerrado en huacales de fruta pasada, vivimos un espacio y chance hasta un tiempo, supimos del amor y del desprecio, fuimos amos y señores del morbo y el deseo, de los terrores nocturnos, del desapego a la realidad, que creo, que mas bien es arraigo a lo imposible, a lo inalcanzable por los espíritus sanos que son los más ignorantes y culeros.
Vivía o vivíamos en ese espacio y en ese tiempo indefinido que otros llaman pesadilla, resaca o delirio y algunos ensueño, y nosfigurábamos -como dicen los antiguos- gloriosamente.., esparciendo el miedo a la locura a diestra y siniestra a lomos de la bestia en los alrededores del mercado… nos figurábamos dolorosamente sintiendo que ese otro, ese que no vemos pero que sentimos, ese al que despertamos con nuestros gritos,tantas y tantas noches de su miserable vida de adicto al sobresalto, bañado en el rancio sudor de sus delirios, ese se vengaba, obligandonos a existir, arrancándonos de adentro, como los chamacos les sacan las patas a los renacuajos o los matarifes las tripas a los puercos y ya figurados y colgados del pescuezo como Judas, espantábamos especialmente a sobrios y coherentes, a señoritas discretas y cristianas, hasta que un día, volvíamos a salirnos del alambre enroscado como gusanos de pudrición, para adquirir otra pata, una nueva cabeza, alas de vampiro, otra panza, o colmillos con forma de tuna o de martillo en nuestro denso espacio de vapores fermentados, de pulques agrios, de yerbas milenarias...
Hoy, debo reconocerlo, ya no es así.., nuestro pinche presente es un amarre, una grotesca cadena de perro a las enaguas de señoras repugnantes y niños bien, pero bien pendejos…vivimos eternamentefigurados, no somos mas hijos del infierno, ni siquiera de la chingada, estamos legalizados, integrados a un sistema de mierda, en los salones de curadores putos y gringas culeras, en las colecciones amargas de la sobriedad y del espanto.
Ahora nos figuran pinches rucas de sociedad y ecuincles pendejos para luego decir: aprendimos a hacer alebrijes… Pero ¿sabes? Si este hubiera sido mi final no estaría chillando tanto, total, de algún modo tenemos que acabar…
Lo que de verdad me chinga es la vulgaridad de esta puta raza culera y mediocre que a fuerza de copiar ya nomas se copia a si misma por que ya no tiene otro modelo… sus pinches chavitosculeros todos con los pelos parados, estilo televisa, las pinches viejas todas de rebozo modelo Margarita la travesti, los putitos de camisa azul de manga larga y pantalón caféconleche como su líder, el jefe supremo de los pendejos y en las casas de todos:

UnalebrijequehizoMartitaeneltallerdeMaryladeBetolaprimadeChucho
¿verdáquestapreciosisimo?

Por eso me fugué del escaparate culero en el que me tenían preso y me vine pal´ mercado a buscar mis metederos, a pegarme con algún cabrón apestoso a canela con marranilla, pedo como la verga, algún cabrón sano como los de antes, dispuesto a jugarse la vida en cada cruda. Me regresé al reino del vómito y las putas, a los portales dehotelitos baratos y sucios de los que si te fijas bien salen gusanos, iguanas y chamucos, salen y entran bolas de pelos y alacranes, babosas gigantes y tijerillas, que no son otra cosa que lo que nosotros los del sueño, sacamos a relumbrón ayudados por los de afuera, por los deadeveras… los dizque de adeveras.
Por que yo carnalito, ya viví adentro de un chingo de cabrones, de poetas, de putas y de asesinos que no recuerdan que lo son… o no lo saben, adentro de padrotes centenarios y hasta de un pinche gringo puto que mató a su vieja con una pistola hecha de cuentos, un cabrón al que le apestaba la boca a paregórico y a benzedrina y que rolaba por San Juan de Letrán, cerquita de la calle de Dolores…Y también adentro de un tal Pedrito Linares el culpable deste pedo, al que nos llevamos una noche yo y los otros, los que no se ven pero se sienten, hasta el limite de la chingada…cruzando por debajo de la campanota del zócalo donde nomas entran los desesperados, montados sobre la línea de la cordura que es delgadita como un lápiz amarillo pero largo como diez kilómetros, pa´ desembarcarlo en los llanos… allá donde el sol está siempre metiéndose y el corazón de los chiros está siempre de fuera y palpitando.
A ese cabrón le dijimos yo y los otros, que no nos siguiera, pero necio el hijo de la chingada que se viene atrasito de mi, siguiéndome, pisándome los talones, su cuerpo apestoso a guacaray a floripondio se quedó tirado cerquita de Santo Domingo, y él, se dejó venir nomas… yo varias veces le dije: no me sigas Pedrito que te vas a cagar… pero cuando vi que ya estábamos debajo de la campana dije: Que se chingue por clavado… ya cuando llegamos a los llanos, como a las once de la noche, como que se quizodespertar y ya devolverse a su cuerpo, pero ya no pudo, nomas se estremeció y sudaba un chingo y las semillitas no lo dejaron irse y entonces que empieza a chillar y a gritar y prometía no se cuantas madres… y a su alrededor estaba toda la bola de gandallas agarrados de las baisas dándole vueltas como en una ronda y le cantaban suavecito:
“Doña blanca esta cubierta de pilares de oro y plata, Romperemos un pilar para ver a Doña Blanca…”
Yo y los otros cábulas estábamos trepados en el hocico de la madrugada chupándole los colmillos pa´ limpiárselos, y yo le gritaba: ¡Te lo dije.., te lo dije! y el muy pendejo me contestaba bien desesperado: ¡Alebrije, Alebrije..! de ahí, los otros, los que no se ven pero se sienten, que me empiezan a decir Alebrije los muy culeros…
Ese guey del Pedrito Linares era un cartonero muy cábula de allá del mercado por San Lorenzo, un bato que se las daba de Camaney, por que se tragaba todas las pinches yerbas que le traía un ruco de una ranchería cerca de Tehuacán… también le ponía al arpón y al floripondio, al pantopón, a los jarabes pa´la tos, a la teporocha y al activo, tenía un compadre que le decían el jaulero que ya era conocido nuestro, junto a ese carnal se venía a acurrucar en los sobacos de la pesadilla por lo menos dos días a la semana, en ese entonces nadie se había figurado todavía, nomas nos aparecíamos y nos desaparecíamos, nos columpiábamos de los focos y salíamos de los mingitorios y de los hocicos de los perros, pero transparentes, fugaces como un pico de la Doña, pero pesistentes como la peste de las chelas. ¡Ay manito! Si te contara cuantas veces les dimos de mamar a la luz de las estopas, abajo del árbol de las medias, a dos cuadras del callejón de aztecas… cuantas veces se miaron en los calzones y aventaron las tripas en esquinas perdidas de la noche, y cuantas los dejamos por ai, tirados los cuerpos y las almas extraviadas a la buena de Dios o del Chendengue, pero la chira bienchira fue la última, la de la campana, cuando nos siguieron a los llanos, porque de esa, este guey no salió hasta que pagó las que debía, ya luego que se salió de los llanos vomitado por la jeta de la angustia que a veces es bien guacarona la muy ojeta, no hallaba su cuerpo, por que sus hijos de él lo encontraron y se lo llevaron, así que cuando quizo y pudo volver ya no se halló y anduvo vagando un chingo de días por los portales, espantando a los evangelistas con sus chillidos de puerco agonizante el muy pendejo…
Total que cuando ya se lo estaba llevando la verga me dio lastima y que me salgo a echarle la mano, y ahí… es donde todo valió madres.
El cabrón se me quedó viendo chico rato sin decir nada, comoqueriendome reconocer… y es que ¡ya se le había pasado eldesprendidón y ya nomas estaba soñando..!
-¡ya valió verga! grité y me quise largar pa´ la chingada pero estemen me tenía bien pepenado y ya no me pude ir… nomas empecé a sentir un chingo de frío así como si me metieran en algo pegajoso y húmedo y que me dice el culero:
-¡Ya te agarré pinche alebrije!
Y que se despierta el muy puto ¡así nomas! Con tu padrote agarrado de los guevos queriendo safarse, desesperado, gritándole:
-¡Sueltame pinchi Linares … que me sueltes culero!
me caí que lo arañé todito lo mordí, me voltié a revés y con todas las tripas de fuera me le enredé en el pescuezo, lo tiré al suelo, le jalé los pelos, le vomité encima una pinchi bilis cabronsisima, le recité completa la oración de San Onorio, le mordí los guevos, me le metí por el culo y adentro me dividí en cientochentamil demonios que le salieron por todos los agujeros en forma de cálculos renales… pero me chingó, me tenía agarrado por el escroto apretándome el guevoizquierdo entre el índice enroscado y el pulgar encima… valí madres.
Ya nomas vi como se levantó de un brinco, como si la puta cruda le diera fuerzas y con la mano libre empezaba a preparar un chingo de cola en un botesote y pensé este hijo de la chingada de Linares me va a hogar en pegamento con ajo o algo así, y me fui quedando quietecito…resignado, total, pensé ingenuamente, me la iba a acabar pagando…
II.
“Una vez pregunté en un sueño a un espíritu maligno italiano
‘¿quién eres?’ Y él se reía y se reía, y siguió riéndose en una
laguna oscura de mármol y era deliciosamente maligno”
William Burroughs.






Amanecí figurado…
Mi pobre carne convertida en papel pegostioso adherido a un armazón de alambre, pintarrajeado, inmóvil, clavado en una base de madera pintada de lila con puntitos verdes… y en cada puntito un botón de amapola, los ojos fijos, los párpado tiesos, las garras paralizadas.
Mis alas, mis pobres alas, detenidas en un vuelo sin tiempo, sin nubes, sin vapores…
Bien clavado, y no en un chingado alucine, clavado como manzana de feria, como mariposa de colección, como santocristo en ayunas,diay en adelante se acabó el ajuste de cuentas con los hijos de la madrugada y lo que rima, los desmadres y la organización de delirios particulares a baja escala, pero todo tiene sus ventajas o no hay mal que por peor no venga, porque ahí empezó mi vida de farándula y de fama, de delirios colectivos y a gran escala, me codeaba con alcohólicos finos y un chingo de rucas pachecas que visitaban al culero de Linares pa´ meterse perico del bueno y alabarle sus mamadas, o sea: a mi… Conocí un chingo de pasados de verga: A una pinchi vieja cejona que también se figuraba con el corazón de fuera o enredada en sus paranoias dándole la mano a su gemela, otra culera que cantaba ranchero y que hacía llorar al Linares con sus rolas de amores inútiles y pasiones inconclusas y que se agasajaba con otra pinchi vieja italiana, machorra y peluda pero bien buenota, al men que componía las rolas y que era deGuanajuato bigotón y bien pedote, a un cabrón gordo y horrendo que pintaba un chingo de madres en las paredes y se las cogía a todas las viejas a cambio de figurarlas, a un pinchi flaco con la jeta marcada de un navajazo que se arponeaba la pantorrilla a la menor provocación y cuando salía del sopor tocaba el piano fume y fumenalgadiangel, a generales estudiados y licenciados comunistas, políticos rusos, actores gringos, putas francesas y sus eternos compañeros: líderes sindicales. Y todos ellos me conocieron y me veneraron como creación del culero de Linares… y yo: “calladito te ves mas cabroncito”.
¡Ay que recuerdos tan chingones..! de cuando el miedo y los alucines no adquirían todavía el jodido nombre de arte popularmexicano, de cuando los pinches gringos venian aquí apachequearse y no a comprar mamadas en FONACOT.
De cuando los payasos eran payasos y no analistas políticos, losguerrilleros eran hombrecitos y las putas nomas rolaban en las calles, no daban noticias en la tele…de cuando los enanos vivian en los circos y no en los pinos como las pinches ardillas…
Pasabamos las madrugadas en la orillita de la cordura, empiernadoscon el diablo, eramos famosos eramos ricos, eramos viciosos, eramos mexicones…eramos de cartón mi buen… eramos de alambre.
Pero no hay mal que dure cien años ni pendejo vuelva a votar por el PAN, así que un infausto día como dijera Díaz Mirón, - y seguramente nunca dijo tal cosa- de los sotanos del palacio del horror, pastel de merengue, cuna de abominaciones, surgieron inundando Avenida Juárez torrentes de mierda aguada y pestilente, aires de renovación con olor a caca, y nos declararon a todos, producto de una revolución inexistente y pasamos a formar parte de las instituciones del estado:
“El arte popular mexicano producto de la revolución y cultura universal del hombre de maíz, patrimonio de futuras generaciones e inspiración de nuestros jovenes, herederos de la raza de bronce y habitantes del cuerno de la abundancia (coma frutas y verduras, permiso de SEGOB 2353-BZX-234)
Y nos llevó el payaso… deay pal rial puras reproducciones en serie, de repente me  multiplicado, vulgarizado, jodido, agigantado, colocado en carros alegóricos, vendido en fonacot, almacenado por miles en bodegas oscuras y figurado con resistol y pintado con acrílico, exportado por millones, manoseado por pendejos y beatas apestosas, junto a las millones de reproducciones de un cuadro del gordo horroroso donde una ruca abraza un ramo de flores.
Pero todo tiene un límite, un día una vieja culera esposa de un político organizó un “Concurso de alebrijes gigantes y cuentos paraniñitos putos que tengan por protagonista a nuestros simpáticosamiguitos los alebrijitos (habrá desfile)
Valió madres, me escapé y con lo poco de dignidad que aún me quedaba, me agazapé dentro de la panocha de una secretaria de la tienda donde me vendian y cuando ella se subió al vagón del metro y llegamos a la estación Merced, le provoqué un pinchi orgasmo con la punta diun alambre que se me asomaba del ala izquierda, nomas empezó a revolverse nerviosa agarrandose del tubo y cuando le pasé por el jamoncillo la lengua, de plano se revolcó en el suelo haciendo un panchote de los chonchos…En la confusión me escurrí entre sus calzones rosas de nylon y salí corriendo con rumbo a la capilla del mercado.
Y aquí estoy. A la espera de tiempos mejores, a la deriva, al garete, sumergido a veces y a veces a flote, rozando siempre la piel de los sueños. Mientras tanto… viajo, vegeto, floto, me acomodo y me muero de risa con la muerte mi reumática amiga.., mi comadre.
México, mayo de 2010.

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