jueves, 13 de mayo de 2010

De todas las noches








De todas las noches
Miguel Andrade Castro.

Allá, en el fondo 
de mi sueño profundo
soñé que soñaba:

Un playa desierta, 
un jardín con flores amarillas,
un campo de trigos,
Bálsamo para mis heridas,

Caramelos de menta y chocolates,
un libro viejo que ya no recordaba,
Las agujas de tejer de mis tías,

Una mueca de dolor de mi hermana,
un sostén de encajes,
tu sonrisa fresca de madrugada,
(una madrugada que nunca estuvimos juntos)

Tres monedas parlantes,
un par de sandalias,un frasquito vacío,
La lengua incorrupta de san Antonio,

Una sabana blanca húmeda de sexo,
tus piernas morenas y dulces,
dos lágrimas secas encima de tus letras,

Las cuerdas rotas de una guitarra,
cinco corchos sin botellas, 
Y el exvoto de un santo desconocido.

Me sumergí en las aguas de esa playa desierta,

corté para ti flores amarillas,
segué un campo de trigo,

me apliqué  bálsamo sobre nuestras heridas,
comimos los caramelos pero no los chocolates,

leímos el libro que ya nadie, 
dolorosamente,
nadie recordaba,

tejí para ti un chal con las agujas de mis tías,
calmé el llanto de mi hermana,
besé tu sostén de encajes,

reí contigo aquella madrugada,
(que siempre vivimos juntos).

Escuche las historias tristes de las monedas parlanchinas,
te calcé con las sandalias que de inmediato, desaparecieron bajo tus pies,
llené el frasquito con tus lágrimas dulces y lo guardé bajo mi piel,
escuche todo lo que la santa lengua callada por siglos, me susurró tierna al oído,


me cubrí con tu sabana mojada,
toqué con la punta de mis dedos tus rodillas,
leí tus letras borradas por un llanto añejo y frío;
reparé las cuerdas de la guitarra para llevarte una serenata que ya olvidaste,

coloqué los corchos sobre botellas llenas de un vino extraño y amargo,
y tiré el exvoto a la basura.

después, solo después, y en medio de aquel sueño,

apagué la luz y me quedé otra vez dormido 
junto al cenicero lleno de colillas..

II

Por que a veces hay sueños 
en que sueñas que sueñas,
lloras
y sin llorar y en esas horas
viven los muertos
mueren los listos

Las costillas de un barco, de escotillas abiertas
dejan pasar las nubes que a lo lejos
se dejan tocar 
como las luces
como los peces
como los meses…
…y  aquí,
en mi mesa 
la entera noche agita su derrota
sobre el papel vacío,
su blanco misterioso
con letras que no llegan
con labios que no dejan
sus rojas huellas
sobre mi camisa.

Son pájaros nocturnos
con alas de tinieblas,
bailando con el viento,
fingiendo que navegan
con disfraz de barquitos
en naufragio.

Antifaces caídos
brazos caídos,
ángeles caídos
mis desvelos.

Párpados abiertos
cajones abiertos
heridas abiertas
mi esperanza.

Minutos que no llegan
mujeres que no llegan
trenes que ya se fueron
las ideas…

Almacenes cerrados,
caracteres cerrados,
vehículos cerrados
nuestros cuerpos…

Y a un lado de la cama,
prepotente,
el frasco de Lexotán me guiña un ojo.

1 comentario:

  1. Me transporta al infinito, primo, caricias de agua para la ausencia, caricias al pensamiento, y todo tu gusto por lo inconcluso que es una forma de terminar

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